18 de noviembre de 2021
Para una cultura milenaria como la china, los cambios que en Occidente se impulsan con la inmediatez de unas décadas, se miran desde una perspectiva distinta. En la China antigua, lo fundamental a la hora de plantearse transformaciones no era la velocidad con la cual se llevaran a cabo los cambios, sino con la seguridad y certeza que de sí, en efecto, ocurrieran. La experiencia vivida a partir de la proclamación del triunfo de su Revolución el 1ro. octubre de 1949, si bien no siempre los procesos de cambio bajo la dirección del Partido Comunista de China fueron de carácter armónico, lo que sí podríamos indicar es que las metas propuestas, como regla general y siguiendo su tradición milenaria, siempre se planificaron sentando las bases para unas transformaciones que a su vez se encadenaran con otras. Para ello el nuevo instrumento fue el desarrollo de planes quinquenales. En ese sentido, desde el triunfo de la Revolución, la economía china, los planes de crecimiento y desarrollo económico, científico, educativo y militar, entre otros aspectos medulares, han descansado en la planificación.